El diseño ha cambiado, pero no la filosofía: "Muchos conductores alemanes contemplan la circulación no sólo como un medio confortable y rápido de transporte, sino como una actividad deportiva. Son personas que, cuando ven una carrocería aerodinámica con un largo y esbelto compartimento para el motor y un velocímetro que llega hasta los 150 km/h, sienten la irrefrenable llamada de las carreteras amplias, perfectas para conducir rápidamente, de las carreteras de montaña que piden a gritos ser conquistadas y de competidores, que son tan fácilmente adelantados".
Precisamente con estas palabras BMW anunciaba en 1934 durante el Salón del Automóvil de Berlín el primer descapotable biplaza cuya ingeniería fue desarrollada por la compañía. Y de hecho este diseño de propulsor con seis cilindros estaba destinado a conformar el futuro de la marca, llegando hasta el actual BMW Z4.
Este modelo bautizado como 315/1 montaba un seis cilindros en línea de 1,5 litros de cilindrada, desarrollado a partir del 1,2 litros que originalmente montaba el antiguo 303. La potencia máxima era 40 CV y los ingenieros declaraban orgullosos que “este bonito y rápido deportivo consume sólo 10-12 litros de carburante cada 100 km y su consumo de aceite está entre 0,1 y 0,2 kg.”. Su velocidad máxima de 120 km/h.
Justo detrás del compartimento del motor, largo y esbelto, tenía dos asientos deportivos diseñados para el conductor y el pasajero, protegidos por el parabrisas, bajo y vertical, y el techo de emergencia.
La parte trasera se reducía hasta un final limpio y elegante, añadiendo un toque particularmente aerodinámico con una óptima resistencia al avance.
La rejilla del radiador en este automóvil de dos plazas estaba mucho más inclinada hacia atrás que en la berlina, y tenía unos guardabarros delanteros que se extendían más allá de las ruedas, hasta los guardabarros posteriores. Para reducir al mínimo la resistencia al aire, las ruedas traseras estaban completamente cubiertas, mientras que la propia carrocería del automóvil se apoyaba en una doble estructura de tubo de acero soldado eléctricamente con tres elementos transversales.
El público sencillamente se enamoró del BMW 315/1 al verlo entonces y su precio eran 5.200 reichmarks.
El BMW 315/1 Roadster fue uno de los verdaderos competidores en el mercado de automóviles deportivos de la época alcanzando su primer éxito significativo en el Rally Alpino Internacional de 1934.
Después seguirían el 328 Roadster en los años 30, el 507 en los años 50, olvidados durante los 60 y 70 aparece en los 80 el Z1, para seguir en los 90 el Z3 y en el 2000 se pone a la venta el Z8. Actualmente el fabricante bávaro acaba de lanzar al mercado el Z4 que hereda las características de aquel 315/1.